La sangre llegó al río

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I

Gioto llamó a Jonson para que fuera a la nevera y chequeara si la sangre ya estaba lista,
-Está ceniza!! dice – montémosla en el carro.

Gioto y Jonson una pareja como ninguna, se amaban como locos, eran la envidia del vecindario.

Tocaron la bocina frente a la casa de Micho y Rembó, ellos salieron con toda la comida, ese había sido el acuerdo, ya que el picnic era en la casa de la familia de Gioto, a 4 horas de la ciudad cerca de la costa.

-Este año estará precioso pues me dicen que hay noches de “bellas lunas”,
-A mi me encanta mirar al cielo siempre y cuando no sea luna llena
-jejeje no te preocupes yo ya chequee el calendario- Dijo Gioto entusiasmada

Fue así como emprendieron el viaje a la casa campestre. Para todos estas eran una muy merecidas vacaciones, ellos había trabajado mucho durante el año y estos dos meses lejos de la civilización les haría muy bien. Pasaban por los pueblos que conectaban a la autopista principal y miraban con remordimiento a todas las gentes que paseaban. Recordaban el acoso que les habían ocasionado a esas pobres personas.
Gioto miraba sin mirar para que no se les aguaran los ojos, sentía vergüenza. Jonson estaba contento y aliviado que ya no tendría que vivir más esa doble vida, no quería decírcelo a Gioto que estas vacaciones realmente eran definitivas.

II
Cuando subían al cerro, pusieron el carro en el cambio más pesado para poder subir la empinada loma, desde abajo se veía la antigua fachada de la casa de la madre de Gioto, que desde lejos se notaba el tremendo abandono que sufría. Micho bebía glotonamente,

-Mujer te vas a acabar todo lo que tenemos si sigues así- le reclamaba Rembó
-No me jodas- Ella le replicó
Micho movió el brazo e hizo perder el equilibro del volante a Jonson que manejaba. Era tan estrecha la carretera, que eso bastó para que el carro llegara al borde del precipicio,
– Salta! – le decía Rembó a Micho
ella tomó el último sorbo y salió asustada, fue en ese momento que el vehiculo se desplomó. Todos miraban asustados como se desplomaba el carro que al tocar el suelo rodaba aceleradamente a la violenta corriente del río Tastuz.

Jonson le reclamaba a Micho, Micho a Rembó y Gioto lloraba sola desconsolada. Subieron a la casa. En las alturas se veía la ciudad, era una vista horrorosa casi mortal pues descomunicados y sin provisiones no tenían como sobrevivir. Era obvio que tenían que hacer algo.

Revisaron la casa y no encontraron nada, emprendieron un largo trayecto, pero fue inútil, en el camino cansados se refugiaban en la sombra de una de los pocos arboles del lugar, en ese momento, un mosquito se posó en el cuello de Gioto y la pico, fue cuando de repente todos se excitaron al verla sangrar y como si fuera un consuelo Jonson le dió un abrazo y le besó donde le picó, escondiéndose en un gesto tierno le chupó toda la sangre, ella cayó desmayada, pero en ese momento un mosquito lo picó, Rembó, al ver esto se lanzo a Jonson en trance, luego un grupo de mosquitos inquietos interrumpían y hubo más remedio que beberse vivo, mientras toda la sangre llegaba al río.

Matiche

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~ por cuentosaurio en septiembre 6, 2007.

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